19/4/12

¿Trámite o sacrificio?


Situémonos: abril, a mes y medio para la entrega de junio... Sí, esta semana volvemos a hablar del PFC (de la ETSA de Valladolid para más señas). Es el momento de ir rematando láminas y decidir si te va a dar tiempo a entregar en junio o, por el contrario, dejarlo para octubre. ¿O quizá exista otra opción? Nunca viene mal un poco de ayuda.
Y es que, queríamos plantear el tema de los encargos que se hacen por parte del todavía alumno para que otra persona, véase amigo, familiar, becario o derivados, haga una parte de su proyecto. Sí, esto está a la orden del día, no lo vamos a negar ahora. 
En principio no es nada del otro jueves, tienes un compañero que dispone de más tiempo que tú, por lo que sea, o se le da mejor que a ti hacer los renders y le pides un favor. Y la cosa no va a más. Otra de las ayudas más comunes, son las típicas láminas de instalaciones que haces en el último tramo deprisa y corriendo, porque, entre otras cosas, parece que no merece la pena dedicarles mucho más esfuerzo, y también confías en algún camarada que sí cursó “ampliación de instalaciones”. Esto también puede suceder en otros casos como la realización de maquetas, redactar la memoria, calcular  mediciones y presupuesto, etc.


Claro, surge el dilema: ¿Dónde estaría el límite ético (por no decir legal) de estas ayudas? ¿Hasta qué punto se diferencia esto de las "empresas" existentes y a las que puedes encargar tu PFC? Porque suponemos que estas últimas realizarían una parte de tu proyecto, no será tan fácil como ir el primer día con el enunciado del ejercicio y les sueltes: “oye, aquí lo tienes, ya me paso a por él en junio”, o quizá sí, vaya usted a saber.
¿Cuánto vale ese trabajo? ¿Cuánto cuesta un PFC económicamente hablando? Casi es mejor no saberlo. Porque hay gente que saca “tajada”, ya sea con encargos del 3D, de maquetas o similares. No nos parece mal, si eres poco habilidoso con el cúter o no te da tiempo a hacer los renders. Pero lo que nos parece peligroso es, que la gente empiece a encargar estos trabajos, por el simple hecho de que todo el mundo también lo hace y claro, uno no va a ser menos, cuanto más completo, mejor. Por supuesto, estamos generalizando, no todo el mundo piensa así; además, cada uno entrega lo que cree conveniente mientras cumplas los objetivos propuestos.
Pero, a lo que vamos es que, si cada vez más gente delega en otros, estaríamos caminando casi hacia un modelo de proyecto grupal, trabajado por varias personas. ¿Qué pasaría si se aprobara con un proyecto a más de un alumno? Esto en la actualidad sería impensable, ya que el proyecto es personal e intransferible, todo el mundo debe dar la talla en proyectos, construcción, instalaciones... Pero nos pasamos la carrera fomentando el trabajo en grupo, porque es lo que supuestamente harás al salir de la escuela, y a la hora de la verdad, el trabajo individual es el que realmente cuenta.
La única conclusión que se nos ocurre es, que el modelo actual de trabajo, a nuestro modo de ver, está un poco descompensado entre la fase proyectual, el proceso constructivo, y por supuesto, las instalaciones y otras láminas de relleno. ¿Sería buen momento para actualizarse y mirar cómo funciona el PFC en otras escuelas?
¿Vosotros, qué opináis?


13/4/12

Una práctica necesaria


Quiero aprovechar la ocasión para invitar a los lectores a reflexionar sobre la transcendencia del grafismo en la arquitectura y la evolución de la técnica y sus consecuencias en la arquitectura y el arquitecto de hoy.

No quiero remitirme al origen del grafismo y su influencia en el desarrollo del aprendizaje, no pretendo relatar “la historia de la representación”, no voy a referirme por lo tanto a Vitrubio, Brunelleschi o Alberti  ni a la perspectiva o la geometría. Todo esto nos llevaría a un extenso relato que nos alejaría del objetivo. Pero sí debemos considerar que el ser humano, desde lo más primitivo, siempre ha tratado de plasmar sus sentimientos e inquietudes mediante colores y símbolos en cualquier superficie plana que tuviese a mano. Desde ese instante hasta el término “grafismo" (en este caso, aplicado a la arquitectura) hay miles de años de evolución de la técnica pero no tanto del concepto. Partiendo  del punto, llegando al trazo y de este pasando al dibujo. Estaremos todos de acuerdo en que el dibujo es la herramienta narrativa del arquitecto. Es evidente que la expresión oral es indispensable en esa necesidad de comunicar y de describir una idea, pero un arquitecto nunca logra sustituir el lenguaje gráfico.



Una cosa lleva a la otra y tras la revolución de la informática, el arquitecto del lapicero se encuentra inmerso en una nueva era. Siempre buscando facilitar a los diseñadores la visualización de sus proyectos, nace una nueva disciplina que combina grafismo e informática: la infografía. El trabajo “mecánico” se ha reducido de forma notable y los nuevos medios permiten obtener  varias soluciones para un mismo problema a una velocidad endiablada. El paso a las tres dimensiones no se ha hecho esperar y todo esto, que ha abierto un abanico de posibilidades enorme de cara a la expresión gráfica de los proyectos, ha cambiado las reglas del juego claramente. Con la incursión de la informática, la arquitectura ha entrado en el ritmo enloquecedor que domina la era digital: lo que hoy es novedad, mañana es pasado. La arquitectura se ha convertido en una gran industria en la que el rendimiento prima sobre la calidad de los proyectos.

En conclusión, ¿a qué conlleva esto? Pues en mi opinión se está perdiendo la calidad de los proyectos de una forma alarmante, se busca descaradamente vender el proyecto a toda costa  mediante el uso de la  infografía. El ritmo que marcan los concursos y los jurados poco conocedores de la materia provoca que  proyectos que se gestan y desarrollan en tres días, muchas veces vacíos de contenido, ganen  por lo bien que venden la imagen. Esto claramente nos introduce en una dinámica peligrosa, con más razón cuando en la actualidad la gran mayoría de obra nueva se contrata mediante concurso. Por otra parte, si esto infesta las escuelas de arquitectura (al fin y al cabo la asignatura de proyectos es un concurso en cierta medida) y los estudiantes se centran en aprender los programas de renderizado antes que en pensar con un lapicero en las manos, pues el problema se agudiza. Es evidente que la solución no es volver atrás en el tiempo y tachar a la informática de herramienta del diablo al igual que no vamos a volver a la peseta, pero creo que de vez en cuando bajarnos de la era digital, coger un lapicero y centrarnos en lo más creativo que tiene uno mismo al enfrentarse a un nuevo proyecto, es una práctica necesaria. 

5/4/12

Guindas y Guindos


“A una ciudad que requiere tantos artefactos urgentes [una casa para cada uno, escuelas, transportes] no le interesa que se coloquen guindas de pastel sobre sus desastres”

Durante tiempo llevo preguntándome sobre la relación entre arquitectura y sociedad, el desfase existente -cada vez mayor- entre ambos y de dónde proviene.
Me aterroriza contemplar, que la gran mayoría de los 2.000 nuevos arquitectos, que salen cada año las escuelas de arquitectura españolas, no sean más que fundamentalistas de estilo, fanáticos de -ismos, que idolatran arquitectos como párvulos a futbolistas. Y la arquitectura [como su propio nombre indica] trata de arquitecturas, no de arquitectos. Ni de vehemencias absolutas y obsoletas [“La arquitectura no es una profesión, es una religión”]

La nueva colección de Panini: los cromos de "grandes arquitectos"
Completa tu álbum

Cano Lasso lo explicaba perfectamente:

“La brecha que separa a los arquitectos de la sociedad es algo que debe preocuparnos especialmente. La sociedad es nuestro cliente y en gran medida la arquitectura es un reflejo de la sociedad que la construye. La sociedad esta desorientada y los arquitectos, con nuestras modas y caprichos, tenemos mucha culpa. Hoy la arquitectura es para arquitectos”[1]

Y son este ensimismamiento y “autismo social” los barros de los que vienen los lodos actuales: el millón de viviendas vacías, los cientos de miles de desahucios, los enormes desequilibrios geográficos y urbanísticos...
El desprestigio de la figura del arquitecto esta justificado, en cuanto que no ha cumplido con su obligación de dar solución a estos problemas. Y mientras la arquitectura no atienda a las necesidades sociales y económicas que demanda la comunidad, no dejará de ser una disciplina encerrada en sí misma.

¿Cómo es posible, que de los star-architecs, solo Alvaro Siza haya construido vivienda social? Ni siquiera Niemeyer, declarado comunista, se ha preocupado por solucionar el problema de acceso a la vivienda de aquellos que más difícil lo tienen. Este problema [el de la vivienda social], se ha tratado poco y mal. En palabras de Joan Macdonald [una figura que debería ser obligatoria en los planes de estudio de todas las escuelas de arquitectura]:

“La vivienda social nace de un interés de las empresas constructoras por meterse en un campo donde antes no hacían negocio. Lo que hacen es bajar los estándares, pero siguen con sus mismos preconceptos de clase media. Está enfocado desde la oferta, no desde la necesidad”.[2]

La clase política no ha ayudado, y durante años hemos vivido de cortar cintas inaugurales. Pero un auditorio no soluciona las necesidades básicas de la ciudad ni facilita el acceso a la vivienda [derecho constitucional]. El Ministerio de sanidad “se luce” por sus cifras de curados, no por la belleza de sus hospitales. ¿Por qué no sucede lo mismo con la vivienda?.


Guinda lujosa en pastel precario

La arquitectura SI es una profesión; una profesión que puede contribuir a cambiar y mejorar la realidad. Que no es poco.

Hemos estado años, poniendo lujosas guindas a pasteles rancios y precarios.

Antes de caerme del guindo, yo me bajo por mi propio pie.



27/3/12

Aniversarios contrapuestos


27 de marzo. Muchos recuerdan esta fecha por el aniversario del nacimiento de un maestro en el campo de la arquitectura moderna, Mies Van der Rohe, probablemente debido a la mención que hace sobre este acontecimiento un conocido buscador.



Sin embargo, hoy también es el aniversario de otro acontecimiento arquitectónico de renombre contrapuesto con el anterior, uno por el carácter didáctico de su obra y el otro por lo que ha dado y sigue dando que hablar por lo polémico del proyecto y su carácter experimental, convirtiéndose en la estructura más grande en madera.

Hoy se cumple un año de la inauguración del Metropol-Parasol en la ciudad de Sevilla, más concretamente en la plaza de la Encarnación.



¿Y qué ha sucedido este año? El precio del suelo en la zona se ha revalorizado, se ha conseguido lavar la cara a un espacio urbano que estaba olvidado desde los años 70 del siglo pasado, se ha creado un nuevo hito icónico en la ciudad con una construcción vanguardista que ha suscitado muchas críticas y no ha dejado a nadie indiferente, se ha publicitado la obra y todo el entorno en publicaciones internacionales, se ha conseguido desplazar el flujo turístico hacia este barrio céntrico de Sevilla, se ha construido un nuevo mercado necesario en la zona para mejorar las condiciones de los comerciantes... en fin, se ha reactivado la vida comercial en la zona, tal y como nos muestra el (seguramente ya conocido) vídeo propagandístico que trata sobre este aspecto.

Entonces… ¿objetivo cumplido?

Parece ser que no. El sobrecoste de la obra ha llevado a la administración a buscar una cabeza de turco. (En fin, política... Sobre este tema ya hay mucho hablado).

Política y arquitectura mezclan mal. Si no son ellos igual debemos ser nosotros los que digamos ¡basta ya! y actuemos con sentido común y sensibilidad, valorando más a los grandes maestros que a las obras cimentadas en entramados administrativos. Todo esto, que no es poco, está en nuestra mano, tal y como decíamos en un artículo anterior, ¡hagámoslo!

Para acabar y recalcar la idea que quiero transmitir, elijamos bien y reflexionemos este día de celebración de aniversarios contrapuestos con dos citas: “Less is more” (menos es más) contra “dinero llama a dinero”.

21/3/12

Sobre el poder didáctico de las vacas flacas


…o la selección natural orientada a nuestros días y a nuestra profesión.

Darwin haciéndose muchas preguntas

Decía el arquitecto Juan Herreros en una reciente entrevista que “hay que entender el contexto económico y cultural actual. Lo original ya no es la explosión y la grandiosidad, sino la sutileza y la sorpresa. Ése es el poder pedagógico de la crisis”. Es la clave, y no le falta razón.

Leía no hace mucho en un conocido medio de comunicación un artículo sobre cómo la crisis agudiza el ingenio y cómo son ya muchos los arquitectos (jóvenes en su grandísima mayoría) que, visto el panorama, deciden apostar por otras vías para poder darse a conocer y empezar a trabajar. O para poder empezar a trabajar, sin más. Pequeños estudios emergentes que no han tenido más remedio que adaptarse a una arquitectura de grandes proyectos y pequeños presupuestos, o pequeños proyectos y mínimos presupuestos. Una arquitectura en la que el detalle es el que marca la diferencia.

Valientes son los que emigran, pero tanto o más valientes son los que se quedan. Nuevos integrantes de una profesión saturada y de un contexto cambiante, una jungla donde la lucha por lo poco que hay para llevarse a la boca es feroz. Donde los jóvenes buscan un territorio que hacer suyo y los viejos deben renovarse si no quieren perder el que tenían.

Reformas, rehabilitaciones, nuevas tecnologías… la novedad, el gesto, la sorpresa. Innovar. Adaptarse o morir. Para los nuevos y para los que ya estaban. Ésa es la cuestión.

14/3/12

La "ciudad del conocimiento" de Valladolid

¿Conoces el campus Miguel Delibes de la Universidad de Valladolid?
El actual campus Miguel Delibes fue diseñado en los años 90, según el Plan Especial de la Finca de los Ingleses, en el que se organizó un claustro en torno al cual se proyectarían posteriormente una serie de edificios para la Universidad, así como también el espacio libre circundante, que aunque no se pretendía exuberante, si cubría por completo la manzana con toda clase de árboles frutales, como se puede observar en el plano a continuación. 

 (Manuel Saravia: El nuevo campus de Valladolid: (plan especial de la Finca de los Ingleses). 
Universidad de Valladolid Secretariado de Publicaciones, 1997)

De entrada, no parece descabellada la idea, una serie de parcelas que formalizan un espacio interior, y que a su vez están unidas en planta sótano por una vía rodada que da acceso a los aparcamientos de los futuros edificios. Las edificaciones se podían mover dentro de unos límites definidos por unos volúmenes de control, siempre y cuando debían de dejar una galería cubierta y abierta al claustro interior descrito, que terminaría funcionando como los soportales de una plaza. Todo esto quedó definido en unas ordenanzas que podemos encontrar en la página de la Universidad de Valladolid. 

Vista de los edificios del Campus Miguel Delibes

Sin embargo, la situación actual es distinta. 20 años después y con 11 edificios a sus espaldas (y otro más en camino), el campus tiene otro aspecto. Una vez colmatado de edificios, quizá el claustro interior se ha quedado pequeño, en comparación con la cantidad de espacio libre existente en la parcela. ¿Cuál fue el criterio de la orientación de ese claustro? Porque no es ni paralelo al camino del Cementerio, ni perpendicular al paseo de Belén, ni tiene una orientación noreste-suroeste; aunque ese no es el problema.

Parece que existió una pretensión de alejarse de de las vías ferroviarias, que no de estar bien comunicado, ya que se dispusieron tanto un apeadero para el tren, como una parada de autobús. Ésta última situada junto al antiguo paso a nivel, en la avenida Valle del Esgueva, y que precisamente este año, se modificará ligeramente el recorrido del autobús, ubicándose una parada dentro del propio campus, frente al edificio I+D. También se quiso distanciar del camino del Cementerio, dejando un margen considerable, y quién sabe si una futura plaza o parque de acceso por esta zona.

Además, el afán de concentrar todas las facultades y edificios universitarios en tan poco espacio no puede ser bueno. Podríamos rebautizar el campus como la "ciudad del conocimiento", ahora que está tan de moda el término de “ciudad de” en Valladolid (Ciudad de la Justicia, Ciudad de la Comunicación). Ya se consiguió trasladar la facultad Educación y Trabajo Social (antiguamente Magisterio ubicada en Huerta del Rey), en breve será la facultad de Ciencias, y hay intención de hacerlo con la escuela de Arquitectura y la Politécnica, ambas en la avenida Salamanca, con las que presumiblemente quedaría cerrado el claustro inicial, y si no se he hecho ya, ha sido por falta de dinero, claro.
Pero es que, con tantos edificios universitarios, se hará necesario otro tipo de infraestructuras en la zona, y todo no se puede concentrar en esta parte de la ciudad. Porque, ¿quién va a querer vivir en Huerta del Rey si ya no están cerca sus facultades? Serán necesarias una o varias residencia de estudiantes, instalaciones deportivas, comercios, un proyecto nuevo para el espacio libre del campus…  En definitiva, un nuevo ejercicio de urbanismo real y responsable para la situación actual.
En mi opinión, quizá se haya perdido la oportunidad de realizar un campus que hiciera más ciudad de la que ahora mismo consigue, mejor implantado en la zona, más novedoso y por qué no, referente no sólo en Castilla y León, sino a nivel nacional. Aunque no sé si la cantidad de alumnos que tiene la Universidad de Valladolid da para tanto, ¿o $í?



7/3/12

Con la “R” …


No, no se asusten, de momento no nos planteamos participar en el “pasapalabra” aunque no sabe uno qué es lo próximo que va a tener que hacer para ganarse el pan, ese pan que con tanta facilidad (no sin esfuerzo) nos ganábamos los arquitectos hasta antes de la crisis. Ya no me refiero a ese bache económico llamado “crisis” por el que pasa Europa, sino al “socavón” por el que pasa la arquitectura. Y es que uno no puede hacer menos que preocuparse cuando en los últimos días escucha los datos que rodean a la arquitectura en España: uno de cada dos arquitectos en este país está en paro, el 50% de los estudios ha cerrado y el que permanece abierto factura un 10% de lo que facturaba hace 5 años. Ante esto la respuesta ha sido casi inmediata: “pues nos marchamos a otros países” esto es lo que han hecho muchos y pensado otros cuantos pero parece que no es la panacea puesto que las condiciones de los que emigran como asalariados son muy duras y el que decide abrir un estudio se encuentra con bastantes problemas burocráticos.

Por ello, el sector está desperezándose y se plantea luchar ya no por hacernos ricos sino por sobrevivir. Y parece ser que lo que va a sufrir la profesión es una Revolución, una Reinvención, una Reconversión hacia aquellas cosas que antes solo realizaban unos pocos estudios por ser mucho menos rentables que las obras de nueva construcción. Estamos refiriéndonos a tasaciones, inspecciones técnicas, especialización en nuevas energías y sobre todo la Rehabilitación.

Parece ser que esta palabra, rehabilitación, es la que separa a los arquitectos europeos que les va bien (Alemanes, Británicos, Suecos, Daneses) y a los que nos va mal. La razón básicamente es que en Dinamarca el 80% de los arquitectos se dedican a la rehabilitación de edificios y a su mantenimiento, en Alemania el 60 % y en España es apenas un 20%. Y no será porque los arquitectos españoles no tengamos esa formación necesaria o simplemente rechacemos este tipo de trabajos y en Dinamarca los acepten, la clave está en una concienciación global comenzando por los de siempre, el Gobierno. Principalmente se le pide que agilice en aspectos burocráticos (licencias) y lance las actuaciones con un decreto de rehabilitación para antes del verano  buscando como dice en unas recientes declaraciones Jordi Ludevid “la rehabilitación arquitectónica no segmentada y que evite la destrucción del patrimonio histórico nacional”.


Ésta es sin duda una de las salidas que nos quedan a los arquitectos pero también parece que hay otros mercados por explotar, en este caso la Rehabilitación energética tal y como proponen los técnicos de WWF España que hablan de rehabilitar energéticamente más de tres millones de viviendas buscando la eficiencia energética de las mismas. Una práctica que ya se ha llevado a cabo en Alemania (dónde iba a ser sino) rehabilitando más de un millón de viviendas gracias a la financiación del banco estatal Kfw y ha producido 240 000 empleos nuevos al año. Por lo tanto, es una práctica que no se debería descartar, aunque los problemas parecen los de siempre, obstáculos normativos y problemas de financiación.

En definitiva, que no todo es negativo en las noticias con la palabra “arquitectura” y nos queda algo de esperanza ya que tal y como hemos concluido en otros artículos anteriores, si algo le queda al arquitecto es su buena formación y la capacidad de reinventarse.

1/3/12

Uno más uno son siete...

Hasta Fran Perea se había dado cuenta de esto, pero no se que tenemos los arquitectos que a ciertas fiestas siempre llegamos tarde.

Mientras el mercado laboral se complejiza y evoluciona, el colectivo de arquitectos sigue, en general, anclado en esquemas funcionales obsoletos, que dificultan la satisfacción de servicios que se le demandan.
La realidad arquitectónica actual [crisis económica al margen] se torna enrevesada: en una época de hiper-regulación, fragmentación laboral y proyectos, cada vez de mayor escala, la figura del arquitecto omnipotente resulta inviable. Temas como la incorporación de factores sociales al proyecto arquitectónico y la interacción con otros campos, hacen imprescindible la creación de equipos multidisciplinares.

Estructura de trabajo de equipo multidisciplinar

La antigua estructura de jerarquía piramidal [vertical] languidece, siendo posible únicamente en los mega-estudios, cuyos arquitectos insignia [generalmente] hace tiempo que se olvidaron de la arquitectura y se dedican a vender marca e imagen. El resultado suelen ser antiguos modelos regurgitados una y otra vez, de escaso interés arquitectónico.
Como reacción, en los últimos años, comienzan a surgir los primeros colectivos [el ejemplo más conocido es el de zuloark] y equipos heterogéneos de carácter horizontal. Algo muy asentado [además de en el mundo anglosajón] en otras áreas, y que los arquitectos hemos estado negando durante tiempo mientras nos mirábamos el ombligo.
Sirva como ejemplo el premio Pritzker, que se otorga a titulo individual. Pero a nadie se le escapa que detrás de estudios como el de Nouvel, Hadid... están cientos de personas anónimas.

Las ventajas de una red de trabajo horizontal son numerosas: la ampliación de perspectiva del trabajo y de análisis, ruptura de las resistencias y criterios preconcebidos, ahorro de tiempo y energía, mejor rendimiento de las competencias individuales, con la actuación del personal más indicado para una situación determinada, no se depende de una persona o de una sola profesión, permite un cierto distanciamiento intelectual respecto a lo cotidiano...

Una suma de conocimientos orientados a un mismo fin, cuyo resultado es mayor que la suma de las individualidades.
Por lo tanto, un grupo de trabajo multidisciplinar de profesionales especializados, pueden competir más y mejor en la difícil situación actual, frente al antiguo modelo basado en asumir la tarea proyectual y subcontratar el resto [véase estructura, instalaciones, urbanismo...] a gabinetes externos, lo cual resulta cada vez más difícil a nivel económico y funcional.

Por supuesto la salida del laberinto no es tan clara y evidente, y existen varios dilemas.
En primer lugar la responsabilidad legal no es compartida, por lo que aparece un factor de desequilibrio jerárquico. Es obvio que en un equipo de iguales, la responsabilidad no puede recaer sobre una única persona.
Por otra parte, no podemos olvidar el componente artístico de la arquitectura. El arquitecto como agente creativo, necesita expresarse de forma individual, y esta expresión subjetiva se diluye al insertarse en un equipo de trabajo de carácter racional.
Saenz de Oiza decía que sus edificios eran como hijos, y ya se sabe que cuando un hijo tiene veinte padres, la cosa no acaba bien...

Arquitecto "solo ante el peligro"

Ante todo esto no soy capaz de escribir una conclusión coherente. Lo único que me atrevo a decir es que la arquitectura debe insertarse en un contexto no solo espacial, sino también temporal, y debe transmitir la esencia de la sociedad que la produjo y por tanto no puede ser ajena a la situación laboral actual. Quizás haya llegado el fin del arquitecto “solo ante el peligro”.

21/2/12

Langostas en el desierto

Recientemente leí un artículo en EL PAÍS titulado “Singulares y plurales”  donde se define lo individual y lo singular representando el papel de cada uno de estos términos en la sociedad.

El carácter individual está en alza en el mundo como un medio para alcanzar el éxito sin pararse a pensar en los demás, preocupándose únicamente por el individuo. Dentro de nuestra profesión, ésto significa sacrificar derechos para poder conseguir un encargo, generalizándose tanto que, como consecuencia, lleva a una devaluación del gremio.

Los arquitectos que han vivido el período de opulencia constructiva previa a la crisis económica se ven ahora atrapados, víctimas de la que fue su propia individualidad a la hora de permitir la exageración edificatoria. Muchos de ellos deciden cerrar sus estudios por la falta de trabajo para reabrirlos en países donde el desarrollo constructivo se encuentra en pleno auge, como langostas que van de campo de cultivo en campo de cultivo devorando todo a su paso.


La figura del arquitecto saliendo de la individualidad

Sin embargo, frente a lo individual existe lo singular, ser miembro activo de una comunidad, ser alguien singular y concreto, ya que sólo se es diferente en comunidad; tener conciencia de que cada acto repercute en la sociedad. Es esa reflexión la que, como profesionales de la arquitectura, debemos tener. El arquitecto debe ser un miembro activo de la comunidad, sin quedarse al margen mirando desde lo alto de una torre cómo el resto del mundo lo venera. Ese tiempo ya ha pasado. Somos las nuevas generaciones las que tenemos que tomar conciencia y luchar contra las injusticias pasadas para ir mejorando poco a poco en vez de repetir los mismos errores e ir dando tumbos buscando un trozo de tierra donde nos dejen construir una obra magistral que llene portadas de revistas de arquitectura y secciones de críticas en los periódicos locales.

Toda generación busca su contrapunto con la precedente, la nuestra puede ser la que acabe con la individualidad arquitectónica, trabajando en conjunto con la sociedad y sin devorar todos los campos de cultivos como una plaga de langostas.

15/2/12

Sobre la fiebre constructora y la pérdida de la memoria


O el cuento de nunca acabar.

Hace unos días se reunieron en la Plaza de la Antigua, en Valladolid, diversas asociaciones, grupos y vecinos para intentar hacerse oír. El motivo: salvar la historia de su ciudad, visto el poco interés mediático que se le está dando al caso que les ocupa, que por otra parte es bastante común. Les pongo en situación: Ayuntamiento plantea aparcamiento subterráneo en zona histórica /  sondeos y catas revelan existencia de restos arqueológicos / alguien con cabeza protesta y pide el respeto al patrimonio / se efectúan excavaciones para un estudio y documentación más elaborado / se dan las gracias a todos y el Consistorio decide seguir adelante / más gente con cabeza se suma a la defensa de los restos históricos / ya tenemos lío montado. Más información aquí, y unas cuantas imágenes aquí.

Tras su última actuación controvertida con la construcción de un parking subterráneo junto a la mismísima Catedral, con la oposición de vecinos, grupos ecologistas y diversas plataformas creadas o no para la ocasión, el Ayuntamiento de Valladolid vuelve a tropezar con la misma piedra (y nunca mejor dicho) …¡a escasos metros!

Vista aérea de uno de los sectores tomada de la web del grupo de defensa del yacimiento

Una vez más, todo un conjunto arqueológico puede desaparecer si continúa el avance de la piqueta, del urbanismo descontrolado de otra época que tantos edificios y restos históricos se llevó y tantas veces hemos lamentado. Restos y evidencias de construcciones romanas y renacentistas, una necrópolis medieval, indicios de un viejo puente e incluso una bóveda bien conservada que cubre el antiguo cauce de un ramal del río Esgueva que por allí discurría se perderán para siempre, todo por la construcción de un ¿necesario? parking en ese preciso emplazamiento.

Por otra parte, una excavación tan próxima de varios sótanos podría afectar a la estabilidad de la torre románica de la iglesia de la Antigua, y una cimentación a base de muros pantalla podría provocar cambios en el curso de las corrientes subterráneas del anteriormente citado ramal del Esgueva, comprometiendo también la estructura de la iglesia (que no olvidemos, tiene categoría de Bien de Interés Cultural). Así, entra en juego un factor extra a añadir a la destrucción de patrimonio existente, que es el posible daño irreparable que se provocaría en un monumento tan emblemático de la ciudad.

Por último, la construcción del parking en este lugar supondría además la eliminación de una zona de arbolado y espacio verde que ahora forma parte del conjunto monumental y que es uno de los pocos que se pueden encontrar en la zona.

La obra, por el momento, espera en punto muerto. Ni parking ni parque arqueológico, ni decisión por ahora ni en un futuro próximo, al parecer. Mientras tanto, los restos desenterrados se deterioran al descubierto, en un deplorable estado de abandono. ¿Y ahora, qué? ¿Estamos dispuestos a perder más patrimonio? ¿Hasta qué punto es ése el lugar idóneo para el parking (que alguien habrá estudiado con detalle, esperemos)? ¿Merece la pena correr tantos riesgos? ¿Habrá una solución intermedia? ¿Cuánto valoran el patrimonio aquellos que toman las decisiones?

Una vez más (y por suerte, de momento) el conflicto está servido.

8/2/12

La forma de la luz: Aires Mateus

 
Paisaje natural en la zona de Aroeira, Portugal.

Hace apenas una semana, el pasado miércoles 1 de febrero, Aires Mateus impartía la conferencia: “Vacíos y Casas: Marcos para la Vida” en la IE University de Segovia, la antigua SEK. Sobre nuestra corta experiencia en esta universidad en sí y el ambiente que la rodea no hablaremos, aunque quizá en un futuro nos animemos a escribir alguna entrada sobre la enseñanza universitaria privada. No nos quisimos perder la oportunidad de escuchar a uno de los estudios portugueses más importantes de los últimos años, así que viajamos hasta la ciudad del Acueducto.

Y es que, gracias a su vocación docente (son profesores en la Universidad Autónoma de Lisboa y en la Academia di Architettura de Mendrisio además de ser profesores invitados en Harvard e impartir conferencias y seminarios en diferentes países) Manuel y Francisco Aires Mateus habían sido invitados a Segovia, donde han podido desarrollar un workshop durante unos días con los alumnos del Grado en Arquitectura, desarrollando proyectos de casas en la zona próxima de Segovia.

Precisamente éste fue el tema central de la charla, la vivienda unifamiliar, de la que nos hablaron a través de varios de sus proyectos, todos en Portugal: el paisaje anterior que se encontraban, el problema existente del solar y la familia en cuestión, sus ideas y motivaciones para realizar la casa, y el resultado final. De todas ellas, destacan la casa en Leiría, el centro de interpretación en Lagoa das Furnas o la casa en Aroeira. Pese a ser interesante, se limitó a una exposición de una selección de sus casas más importantes, sin desarrollar apenas conceptos arquitectónicos, cosa que si hicieron al final de forma más abierta y coloquial, permitiendo la participacion del auditorio.

El concepto quizá más importante y que tiene que ver con su forma de ver la arquitectura, es la forma de la luz. La poética de sus proyectos, la manera de representación de los mismos, está íntimamente relacionada con la luz, la cual podemos dibujar, capturarla en nuestros edificios, dándole en defintiva la forma deseada, como si se tratara de un material más. La manera de proyectar tan característica mediante el contraste de masas y vacíos, luces y sombras, la ausencia de ornamentos, junto con el uso de herramientas tradicionales de proyectación, el dibujo y la maqueta, son objeto de análisis en el siguiente enlace por la revista EGA, de recomendable lectura. 
Otro concepto interesante es el de la relación persona-espacio habitable, vivir una casa. Todo el mundo sabe cómo es o cómo debería ser una casa, pero no todos los arquitectos las hacen igual, de la misma forma que todos usamos las mismas letras que Cervantes, pero no las unimos igual que él. Hay que tener claro que la arquitectura se hace para la vida en ella, para las personas, y por tanto, hay que entenderla desde dentro.
Se habló también sobre la idea de perfección, a la cual según palabras de Manuel Aires Mateus, no hay que tenerle miedo, ya que nunca vamos a llegar a ella, sólo hacemos tentativas, "gracias" a los errores que cometemos por el camino. Esto está unido de alguna forma a la verdad de los materiales con el paso del tiempo. La preocupación por la apariencia, la imagen, tiene que ver con la juventud. Ellos mismos cuando eran jóvenes, con veintitantos años, no se preocupaban de como envejecían los materiales de sus edificios como lo hacen ahora, de hecho, con esa edad no te preocupan esas cosas, sino otras como ganar un concurso, que te publiquen un trabajo...etc.

Quizá después de escuchar esto nos diera, en cierta medida, ánimos para comenzar, porque sabes que, salvando las diferencias, ellos en su día fueron como somos nosotros ahora. A lo mejor cuando pasen treinta años, podamos echar la vista atrás, y alguno de nosotros esté dando una charla a nuestros alumnos... acordándonos de éste momento.

1/2/12

¡Hagámoslo!

“¿Qué le preocupa a un arquitecto de hoy?” Hace un año exactamente, ElPaís.com publicaba un artículo de opinión en el que se hacía esta pregunta a 6 arquitectos de diferente condición (Paredes y Pedrosa, Andrés Jaque, Juan Herreros…), las respuestas eran variadas y se pueden consultar en el propio artículo que se concluye con un listado de diez preocupaciones entre las que destacamos: “El cambio climático”, “La energía y su eficiencia, hacia la empatía”. Lo que sorprende es que hace un año el país se había sumido ya en una profunda crisis, y la arquitectura en una crisis aún mayor y únicamente alguno de estos laureados de la arquitectura hacen referencia de refilón a la situación que vive la sociedad y la profesión.

…Me pregunto si quizá sea que a ellos no les afecta…. 

¿Realmente seguimos viviendo en una nube, tratando de “salvar a la sociedad” cuando realmente al 99% de los arquitectos se les ha presentado la realidad de la profesión con toda su crueldad? Como parte de ese 99% de los arquitectos al que pertenecemos, creemos que por encima del cambio climático o la energía y su eficiencia hay algo que nos debe preocupar mucho más: ¿Qué va a ser del arquitecto del siglo XXI? Evidentemente uno ya sabe cuando está haciendo la carrera que ser un figura de la profesión y por lo tanto tener la vida resuelta se antoja realmente arduo, pero todos los enamorados de la arquitectura sufrimos 6-7 años para obtener un título que nos dé una oportunidad de futuro en el mundo de la arquitectura y cuando se sale a la luz el mundo se vuelve oscuro, muy oscuro. Con escasas oportunidades, en la mayoría de las ocasiones hay que recorrer miles de kilómetros y “casi rogar” para disponer de una y no quiero entrar en la relación sueldo-esfuerzo de muchas de estas oportunidades. ¿Es éste un porvenir digno para nuestra profesión? ¿No deberían de ser los arquitectos de renombre los que defiendan esa arquitectura que los ha encumbrado encabezando una serie de actuaciones que traten de dignificar la profesión? Ante este panorama y la situación tan compleja que vive el gremio la actuación conjunta parece imprescindible.


Colectivo de arquitectos "analizando la situación", según el clamor popular

Por otra parte, observando los comentarios que aparecen al final de la ya nombrada publicación, también deberíamos preocuparnos por la opinión que tiene la sociedad sobre nosotros y nuestra profesión. La cuestión sería la siguiente: ¿Cómo somos los arquitectos a los ojos del resto de la sociedad?. Observando los comentarios somos cuando menos superficiales con respecto a la problemática que nos rodea, desinteresados, ajenos a la sociedad, aprovechados… ¿Es esto una represalia hacia la figura del arquitecto superpoderoso? o, quizá sea que tenemos lo que nos merecemos: “quien siembra vientos recoge tempestades”.

Creo sinceramente que hemos sido nuestro propio enemigo, se ha abusado, se le ha exprimido toda la leche a la vaca y ya no da más, se ha perdido el crédito que teníamos de la sociedad por un abuso de la arquitectura de revista y el snobismo y superioridad asociados a la profesión no nos ha hecho ningún bien. Se nos asignó un papel tan trascendental en la sociedad siendo la mano derecha de grandes dirigentes y con tanto poder como “el alcalde, el cura y el médico” y eso lo hemos perdido pasando a ser uno más en la sociedad actual y cuanto antes lo asumamos mejor. El arquitecto ha sido y siempre será una pieza necesaria, pero debemos bajar de la nube y darnos cuenta de la realidad. Realizar bien nuestro cometido, olvidarnos de las arquitecturas estelares y si realmente tenemos algo a nuestro favor es un gran bagaje cultural y la capacidad de adaptarnos a las circunstancias y reinventarnos para salir adelante. ¡Hagámoslo!